Peritia
Forense Web2 · W2·05

Análisis forense en la nube: AWS, accesos no autorizados e IAM

En la nube no hay un disco que clonar ni un servidor que precintar: la evidencia son registros de auditoría con retención limitada que el propio atacante puede desactivar. Reconstruir un acceso no autorizado en AWS consiste en correlacionar qué identidad llamó a qué API, con qué credencial y desde dónde, y hacerlo antes de que esos registros expiren.

Cuándo se necesita

  • Sospecha de acceso no autorizado a la cuenta: credenciales publicadas en un repositorio, filtradas desde un portátil comprometido o expuestas por una integración de terceros.
  • Facturación anómala por el despliegue de recursos ajenos a la actividad, típicamente cómputo intensivo en regiones que no se utilizan.
  • Aviso de GuardDuty o del propio proveedor sobre uso anómalo de credenciales o comportamiento no habitual de un rol.
  • Fuga de datos desde un bucket S3 o desde una base de datos gestionada, por exposición pública, por copia a una cuenta externa o por compartición de instantáneas.
  • Salida conflictiva de un administrador de sistemas o finalización de contrato con un proveedor de servicios gestionados que disponía de acceso privilegiado.

Qué incluye el informe

  • Inventario y preservación de las fuentes de evidencia realmente disponibles: CloudTrail, registros de acceso a S3, VPC Flow Logs, hallazgos de GuardDuty, AWS Config y registros de aplicación, con su retención efectiva documentada.
  • Verificación de integridad de los registros: comprobación de los ficheros de resumen de CloudTrail cuando la validación estaba habilitada, y hash SHA-256 de todas las copias extraídas.
  • Reconstrucción de la actividad de la identidad implicada: llamadas a la API, credencial utilizada, roles asumidos, direcciones IP de origen y agentes de usuario.
  • Análisis de IAM: políticas efectivas en el momento del incidente, rutas de escalada de privilegios aprovechables y cambios realizados sobre usuarios, roles, políticas y relaciones de confianza.
  • Identificación de mecanismos de persistencia: claves de acceso nuevas, perfiles de inicio de sesión creados, funciones y reglas programadas, y compartición de instantáneas o imágenes con cuentas externas.
  • Evaluación de la exfiltración: lecturas masivas de objetos cuando los eventos de datos estaban habilitados, conexiones salientes en los Flow Logs y cambios en reglas de replicación o en permisos públicos.
  • Dictamen conforme a UNE 197001:2019 y UNE 197010:2015, con inventario expreso de lo que no ha podido analizarse y del motivo concreto en cada caso.
Cómo se hace

Método

01
Preservación
Se exportan y sellan los registros antes de que expiren, hacia una ubicación separada de la cuenta afectada y con acceso de solo lectura. Se documenta cómo estaba configurado el registro en el momento del incidente, incluida la validación de integridad, siguiendo los principios de UNE-EN ISO/IEC 27037:2016.
02
Reconstrucción de identidad
Se sigue la traza de la credencial: de dónde salió, qué roles asumió y qué hizo bajo cada uno. Las credenciales temporales obtenidas por asunción de rol conservan en los propios eventos el vínculo con la identidad de origen, lo que permite encadenar los saltos.
03
Alcance y persistencia
Se compara la configuración actual con la anterior al incidente para localizar lo que el atacante dejó puesto, y se revisan específicamente las acciones dirigidas a evitar el registro o a desactivar la detección.
04
Dictamen
Se separa lo que consta en registros con integridad verificada de lo que se infiere por correlación, y se hacen constar los periodos ciegos por ausencia de registro. La interpretación sigue los criterios de ISO/IEC 27042 y la valoración final corresponde al tribunal (art. 348 LEC).
Transparencia

Qué no hacemos

Decirlo por adelantado evita expectativas equivocadas y es parte del deber de objetividad del perito (art. 335.2 LEC).

Preguntas frecuentes

Forense en la nube (AWS)

¿Qué evidencia queda realmente en AWS tras un acceso no autorizado?

Fundamentalmente CloudTrail, que registra las llamadas a la API de gestión: qué identidad ejecutó cada acción, con qué credencial, desde qué dirección IP y con qué agente de usuario. A eso se suman los VPC Flow Logs, que documentan las conexiones pero no su contenido; los hallazgos de GuardDuty; los registros de acceso a S3 si estaban activados; y AWS Config, que permite ver cómo cambió la configuración de cada recurso a lo largo del tiempo. Lo determinante es cómo estaba configurado todo eso antes del incidente: en un forense de nube, la evidencia disponible se decide meses antes de que ocurra nada.

El atacante desactivó los registros. ¿Se ha perdido todo?

No necesariamente, y el propio intento suele ser revelador. Detener un rastro o modificar sus selectores de eventos es a su vez una llamada a la API que queda registrada hasta ese instante, con la identidad y la dirección IP que la ejecutó. Si el rastro escribía en un bucket con retención o, mejor, en una cuenta separada, lo ya escrito permanece aunque después se borre la configuración. Quedan además fuentes independientes que el atacante rara vez cubre por completo: Flow Logs, hallazgos de GuardDuty, registros de facturación y trazas de la propia aplicación. El informe refleja la interrupción como un hecho y acota la ventana ciega resultante.

¿Cómo se demuestra una escalada de privilegios en IAM?

Combinando el análisis estático de los permisos con la traza real de acciones. Por un lado se reconstruyen las políticas efectivas de la identidad comprometida en el momento del incidente y se identifican las rutas que permitían ampliarlos: crear una nueva versión de una política gestionada, adjuntar políticas adicionales, modificar una relación de confianza para asumir un rol más privilegiado o pasar un rol a un servicio de cómputo. Por otro, se comprueba en los registros cuáles de esas acciones se ejecutaron efectivamente y en qué orden. Una ruta teóricamente posible no acredita un abuso; el registro de su ejecución sí lo hace.

¿Sirve el mismo enfoque en Azure o en Google Cloud?

El método es el mismo y las fuentes son equivalentes, aunque cambien los nombres y el detalle de cada una: registros de actividad y de auditoría, registros de flujo de red, servicio propio de detección de amenazas y un modelo de identidad con sus propias rutas de escalada. Tampoco cambian las limitaciones estructurales: retención finita, registro de eventos de datos habitualmente desactivado por defecto y un modelo de responsabilidad compartida que deja la capa del proveedor fuera del alcance del cliente. En entornos híbridos, el grueso del trabajo consiste en unir esa traza con la del directorio corporativo y la de los equipos locales.

Servicios relacionados
Contacto

¿Encaja con su caso?

Consulta inicial confidencial y sin compromiso. Le diremos con franqueza si hay prueba que obtener y cómo.